Revista Tempo e Argumento

DOI: 10.5965/2175180307142015116
http://dx.doi.org/10.5965/2175180307142015116



Infancia y diáspora: dos escritoras cubanas cuentan sus vidas
Andrea Gremels
Estudió lenguas y literaturas románicas (español, francés, portugués), sociología y americanística en la Johann Wolfgang Goethe-Universität Fráncfort del Meno (Alemania). Es colaboradora científica y docente en la cátedra de literaturas latinoamericanas y francófonas. En el marco de su tesis de doctorado investigó la literatura cubana contemporánea entre exilio y transculturalidad.
Alemania
a.gremels@em.uni-frankfurt.de

Resumen
Con el enfoque en las representaciones literarias de la infancia, este artículo reflexiona sobre la memoria colectiva cubana en su dimensión transnacional y diaspórica. A partir del año 1959, la sociedad cubana está marcada por numerosas oleadas migratorias al curso de la revolución cubana y la formación de un estado socialista. Desde que el régimen castrista se dirigió hacia una ideología rígida, muchos cubanos han vivido una desilusión con las esperanzas revolucionarias. La reflexión sobre una isla en el proceso de volverse un espacio recluido en vez de liberado es un tema recurrente en la literatura cubana contemporánea. En el marco de una lectura comparativa, se analiza Todos se van (2006), de Wendy Guerra, y El mañana: memorias de un éxodo cubano (2006), escrita por la periodista Mirta Ojito, que vive en los Estados Unidos. Estas novelas autobiográficas muestran como se entrelazan la reconstrucción narrativa de la infancia con el momento histórico de una diasporización creciente de la sociedad cubana en los años 70. Las escritoras cubanas no sólo reconstruyen el mundo perdido de su infancia, sino también tratan de recuperar la(s) historia(s) de una nación diseminada en el mundo.

Palabras clave: Infancia; Literatura Cubana; Diáspora; Memoria Colectiva.

Children and Diaspora: Two Cuban writers narrate their lives

Abstract
Focusing on literary representations of childhood, this article reflects on the Cuban collective memory in its transnational and diasporic dimension. Since 1959, Cuban society is marked by numerous migratory waves in the course of the Cuban Revolution and the formation of a socialist State. Since the Castro regime leaded to a rigid ideology, many Cubans have lived a disappointment with revolutionary hopes. The reflection on an island in the process of becoming a confined space instead of a freed one is a recurring theme in contemporary Cuban literature. As part of a comparative reading, we have analyzed Todos se van (2006), by Wendy Guerra, and El mañana: memorias de un éxodo cubano (2006), written by journalist Mirta Ojito, who lives in the United States. These autobiographical novels show how the narrative reconstruction of childhood are interwoven with the historical moment of a growing diasporisation of Cuban society in the 70's. The Cuban writers not only reconstruct the lost world of their childhood, but also try to recover the(s) history(ies) of a nation spread in the world.

Key words: Childhood; Cuban Literature; Diaspora; Collective memory.

Infância e diáspora: Duas escritoras cubanas contam suas vidas

Resumo
Com foco nas representações literárias da infância, este artigo reflete sobre a memória coletiva cubana em sua dimensão transnacional e de diáspora. A partir do ano de 1959, a sociedade cubana é marcada por numerosas ondas migratórias no curso da revolução cubana e da formação de um estado socialista. Desde que o regime castrista se encaminhou para uma ideologia rígida, muitos cubanos viveram uma desilusão com as esperanças revolucionárias. A reflexão sobre uma ilha no processo de tornar-se um espaço recluso em vez de liberado é um tema recorrente da literatura cubana contemporânea. Com base em uma leitura comparativa, analisam-se Todos se vão (2006), de Wendy Guerra, e El mañana: memorias de um éxodo cubano (2006), escrita pela jornalista Mirta Ojito, que vive nos Estados Unidos. Estas novelas autobiográficas mostram como se entrelaça a reconstrução narrativa da infância com o momento histórico de uma diasporização crescente da sociedade cubana dos anos 1970. As escritoras cubanas não somente reconstroem o mundo perdido de sua infância, mas também tratam de recuperar a(s) história(s) de uma nação disseminada no mundo.

Key words: Infância; Literatura cubana; Diáspora; Memória coletiva

Hoy da, Cuba es uno de los pases con el porcentaje ms alto de emigrantes, si se cuenta que entre el 15% y el 20% de su poblacin total vive fuera de la isla (cf. NUEZ, 1998, p. 28). En este siglo XXI, cuando ya se ha celebrado el 55 aniversario del triunfo de la Revolucin cubana, la dispora an crece continuamente. Algunas de las numerosas oleadas migratorias que han tenido lugar desde que el rgimen castrista asumi una ideologa rgida, han tenido las caractersticas de xodo escandaloso, si pensamos por ejemplo en el as llamado xodo de Mariel, de 1980. Ese ao, miles de cubanos ocuparon la embajada de Per para pedir asilo y presionar al rgimen la autorizacin de salir de Cuba. Cuando Castro cede a esta presin, 125 000 cubanos que ms tarde seran llamados marielitos salen en barcos desde el puerto del Mariel rumbo a Miami. La fuga a travs del mar ha sido un leitmotiv de la historia cubana contempornea. No solo a travs de botes sofisticados, manejados por traficantes, sino por medio de rsticas embarcaciones llamadas balsas. En los aos 90, el colapso del bloque socialista de Europa del Este caus en la isla una crisis econmica y social tan aguda (el llamado “perodo especial”), que provoc un aumento masivo de salidas y, en agosto de 1994, la famosa crisis de los Balseros. Unos 35 000 cubanos arriesgaron sus vidas en el intento de llegar a las costas de los Estados Unidos en esas balsas improvisadas.[1]

Tales momentos histricos de emigraciones masivas se han grabado en la memoria colectiva de los cubanos, una memoria que no slo se forma dentro de la isla. La tenemos que considerar tambin en una dimensin transnacional y diasprica. En este contexto, la literatura desempea un papel esencial como medio que (re)construye y recupera la memoria cultural dentro y ms all de las fronteras nacionales (cf. ERLL, 2011). Enfocar, aqu, dos obras de corte autobiogrfico de escritoras cubanas contemporneas: Todos se van, de Wendy Guerra, autora que escribe en La Habana pero publica en Espaa,[2] y El Maana: memorias de un xodo cubano, de Mirta Ojito, periodista que vive en los Estados Unidos. Adems de la fecha de publicacin comn, 2006, ambos relatos autobiogrficos se sitan en la misma poca: la infancia en la Cuba de los 70, aos marcados por una creciente divisin social entre los que se van y los que se quedan. Esta divisin no solo se debe a conflictos econmicos sino tambin a los ideolgicos,[3] que culminan en el xodo de Mariel. A continuacin, analizar cmo ambas autoras reflejan lo que quiero llamar la diasporizacin creciente de la sociedad cubana a travs de sus memorias de infancia. En este contexto, me interesa reflexionar sobre la formacin de una memoria colectiva que tanto dentro como fuera de la isla se constituye a la vez como memoria diasprica, caracterizada por el afn de reconstruir la historia cubana en la bsqueda de una identidad personal y colectiva.[4] Esta bsqueda concierne tambin a la configuracin de una “comunidad imaginada” en el sentido que le da Benedict Anderson (1983).

No es de extraar que la memoria diasprica de la literatura cubana se entrelace, en muchos casos, con la reconstruccin narrativa de la infancia, al ser esta ltima, la infancia, el lugar, el tiempo y el smbolo de un origen perdido. “He pagado un precio muy alto por crecer sola mientras todos se marchaban de la isla. Me fueron abandonando poco a poco [...]; estoy fuera del mundo” (GUERRA, 2006, p. 9), dice la protagonista de Todos se van. Este “estar fuera del mundo” revela que la representacin literaria de la infancia no sirve para constituirla como un estado idlico y carente de conflictos, sino ms bien para destacar que las fracturas, separaciones y desilusiones forman parte integral de la infancia, especialmente cuando ella est afectada por el poder autoritario de un rgimen como el de Cuba.[5]

Los anlisis siguientes se basan en tres preguntas: cmo se inscriben estos conflictos vividos en las dos novelas autobiogrficas?, qu papel desempea la perspectiva de la niez con respecto a la formacin de una memoria colectiva en su dimensin transnacional? y de qu manera las escritoras intentan recuperar la(s) historia(s) de una nacin diseminada en el mundo a travs del gnero autobiogrfico, sea testimonial o ficcionalizado?

Toda(s) la(s) historia(s) en el diario

En la autobiografa ficcional de Wendy Guerra la infancia est representada por medio del diario. Esta forma de narracin ntima crea una cercana con el lector, reforzada por la autenticidad que la perspectiva infantil puede aportar. Esto se realiza estilsticamente a travs de un lenguaje sencillo, frases cortas y el uso del presente: “un lenguaje desnudo y efectivo” desde “la mirada de una nia inusualmente lcida y sensible”, como propone Lilian Fernndez-Hall (2007, s.p.). El diario es el alter ego y el interlocutor de la protagonista Nieve Guerra, quien a su vez puede ser considerada el alter ego de la autora, que re-ley sus diarios de infancia y juventud escritos entre 1978 y 1990 para convertirlos en una novela autoficcional.[6] Por lo tanto, en este proceso de reescritura la infancia narrada se ubica en el intersticio que queda entre la realidad y la ficcin. Charlotte Michel considera esta autoficcin como una novela de iniciacin que retrasa la evolucin de la protagonista en forma de “una qute identitaria”. No obstante, destaca tambin que “esa bsqueda no va del no saber al saber, de la inocencia a la madurez, sino que desemboca en una desubicacin total del personaje” (MICHEL, 2011, s.p.). Esta desubicacin se debe al “mundo disperso” (GUERRA, 2006, p. 9) de la protagonista, que est vinculado con el leitmotiv que dio nombre a la obra: “todos se van”.

El ttulo revela que la vida de la protagonista est marcada por separaciones y rupturas que impregnan su infancia con la experiencia de la soledad.[7] Nieve, cuyo nombre contrasta con la condicin tropical de la isla de Cuba, crece en un lugar idlico en Cienfuegos, una ciudad costera ubicada en el centro de la isla, y junto a su madre, una artista que trabaja para la radio local y es divorciada. La madre se cas de nuevo con un hombre sueco llamado Fausto, con quien Nieve mantena una relacin de gran confianza. Cuando la madre tiene que servir en la guerra de Angola durante unos meses una medida de castigo por parte del rgimen el padre de Nieve, tambin artista, reclama la guardia de su hija en un juicio que gana. La mudanza resulta dramtica para la nia, porque en el nuevo “hogar” sufre la violencia de su padre, que es alcohlico y la maltrata diariamente con golpes. Con l vive hasta que, aos ms tarde, la llevan a un Centro de Reeducacin de Menores, que sirve adems de internado de hurfanos. Cuando una mujer se interesa en adoptar a Nieve, su madre finalmente retoma la custodia por su hija. El diario de infancia cierra con la partida del padre para Miami, mientras que madre e hija van a vivir para La Habana.[8]

El tema principal que caracteriza la infancia de Nieve es el miedo: la angustia de estar sin proteccin ante el violento y arbitrario poder del padre, el desasosiego frente a la inseguridad cotidiana que origina una reclusin solitaria y el temor a las continuas separaciones de sus seres queridos. Esta experiencia de miedo aumenta porque ella, desde su perspectiva de nia, no entiende las circunstancias polticas que se le imponen a la vida de la familia. Paradjicamente, la ausencia de una conciencia poltica en el universo infantil va acompaada de la omnipresencia de la situacin poltica en su mundo cotidiano. Un da, la madre le dice: “En Cuba la poltica est en lo que comes, en dnde vives, en lo que tienes y hasta en lo que no tienes” (GUERRA, 2006, p. 187). Por lo tanto, el marco ntimo del ncleo familiar refleja a nivel colectivo las desintegraciones de la sociedad cubana en los aos 70: la vigilancia, las intimidaciones, las ansiedades cotidianas. El protagonismo de la nia consiste en que no juzga ni se queja de las circunstancias en las que vive, sino que trata simplemente de sobrevivir en ellas (cf. FERNNDEZ-HALL, 2007, s.p.). Adems, no hay alternativa porque no conoce otro mundo.

En este contexto, destaca el tema de la escasez de comida, algo que forma parte de la memoria colectiva cubana a partir de los aos 60. El tema del hambre se ha vuelto un tpico de la literatura cubana contempornea.[9] Aparece tambin en Todos se van, de modo que el lector lo puede vincular con la situacin econmica en la isla. No obstante, la protagonista no sufre hambre por la falta de alimentos sino realmente por la privacin de ellos a la que el padre la tortura. Entre el miedo a la conducta de desatencin y a la violencia paterna, los sentimientos de culpa y el deseo de adaptarse a la situacin para que mejore, Nieve, finalmente, toma una postura de autocastigo, o ms bien de resistencia contra el poder paterno, y entra en una huelga de hambre: “Ahora soy yo la que no voy a comer ms. Se acab” (GUERRA, 2006, p. 60). No obstante, a pesar de que enflaquece radicalmente, esta resistencia no origina ningn cambio: “Sigo teniendo problemas con mi padre y la comida. Nunca me trae nada y cuando me trae me obliga a comer aunque sean las tres o las cuatro de la maana. Me pega, pero no tanto para amoratarme” (ibd., p. 78). Nieve no tiene forma de salir del crculo vicioso de los maltratos: “Saba que me pegara, lo saba bien. Pero no puedo hacer nada” (ibd., p. 54). El desamparo y la indefensin en que se encuentra la nia convierten la casa en una prisin, un espacio de encerramiento y un lugar amenazante: “Cuando entro a la casa estoy ms en peligro que cuando estoy fuera. Dice mi madre que la puerta de la casa es lo ms sagrado que hay pero sta no es mi casa” (ibd., p. 66).

Con la ayuda de una profesora que denuncia al padre ante las autoridades oficiales, Nieve consigue finalmente escapar de la casa-prisin. Sin embargo, los sentimientos de desamparo, soledad y orfandad se refuerzan cuando se muda al internado. Con su entrada en este “lugar ms feo que he visto en mi vida”, como comenta en su diario, la psicloga le explica que no haba “ms lugar donde meterme” (ibd., p. 92). All, su mundo sigue dispersndose, con personas a su alrededor que la abandonan:

Cada vez que cierro una puerta me parece que no voy a ver ms a esas personas que estn donde yo estaba. Las miro fijo, para que no se me olviden nunca. Es un momento pequeo, es un instante en que me llevo todo lo que hay all con los ojos. Le puse a ese momento ‘Los Nuncajamases’ porque s que nunca jams volver aqu y all y a tantos lugares en los que he vivido (ibd., p. 103).

En esta cita, el deseo de poder grabar todos los as llamados momentos “nuncajamases” revela una reflexin profunda sobre la memoria y su capacidad de guardar las imgenes de prdida. Este modo reflexivo remite al mismo tiempo a la funcin de la escritura. El diario, como refugio, alter ego e interlocutor, es el nico “hogar” para Nieve, el nico lugar confiable y consistente en un mundo que se desintegra y fractura. As, la escritura crea un espacio de resistencia que se observa, por ejemplo, en el momento en que la madre se marcha a Angola: “Estoy en huelga de Diario porque se llevaron a mi madre a la guerra de Angola. Esta pgina est en blanco en su honor” (ibd., p. 19). La cita demuestra que la pgina vaca constituye un acto de lucha con y contra el silencio y el miedo a la prdida. Al mismo tiempo, revela la dificultad de encontrar palabras para las despedidas, es decir, expresar lo indecible. Por lo tanto, Nieve intenta coleccionar y guardar los fragmentos de su desubicado mundo de la infancia, pero no consigue convertir esos fragmentos dispersos en una imagen que tenga sentido.

En cuanto a la diasporizacin de la sociedad cubana, la novela autoficcional expresa ante todo el efecto que tienen las partidas en el mundo frgil de la niez y luego en la etapa de la juventud. La frustracin y la inseguridad que sufre la protagonista, se deben adems al hecho de que ella misma pierde la esperanza de irse como los dems (algo que se describe especialmente en el diario de la juventud). Queda sometida a los poderes masculinos: el del sistema que rige en Cuba y el de su padre, del que sigue dependiendo an despus de que l emigre para Miami, como lo muestra el hecho de que Nieve y su madre tambin piden la autorizacin de salida:

Si mi padre se fue es que queremos irnos a Miami.

Si mi padre se fue y no nos vamos para Miami l tena que darnos el permiso.

Ahora para darnos el permiso mi padre tiene que estar en Cuba.

Como mi padre no va a regresar a Cuba, no puedo irme de Cuba hasta que cumpla 18 aos.

Mi madre [s]ali a la calle muy callada, [] no debera darse por vencida. (ibd., p. 130 y s.)

En Todos se van el intento de irse aparece como una obsesin colectiva, la meta de una sociedad entera. Para todos los que no logran “escapar”, esto significa perseverar en la desesperacin de quedar cautivo en un ambiente abandonado de una isla que parece volverse cada da ms inhabitada e inhabitable. La novela est introducida por una cita de Charles Baudelaire: “La patria es la infancia”. Si a travs de esta referencia paratextual entendemos la infancia como smbolo de la patria, queda evidente que la infancia de Nieve representa a Cuba como un espacio fragmentado y desubicado. La despedida se ha inscrito en la memoria colectiva cubana como tema central. As, se manifiesta al mismo tiempo que la memoria colectiva est dividida porque las historias cotidianas de familias separadas, nios abandonados y amigos perdidos disean una imagen sumamente contrastante de la versin historiogrfica del rgimen revolucionario, que oficialmente proclama la unidad y unanimidad del pueblo. La realidad cotidiana, descrita “desnudamente” en el diario, se opone drsticamente a cualquiera perspectiva romantizada de la infancia y asimismo a una perspectiva homogeneizadora de la historia cubana. La novela de Wendy Guerra crea entonces un espacio de “contra-memoria” (ERLL, 2005, p. 265) que se opone a la versin oficial y homogeneizadora de la memoria colectiva cubana. En este espacio literario resuenan las voces oficialmente silenciadas en esa voz infantil que trata de superar el silencio de las despedidas.

 Toda(s) la(s) historia(s) en el testimonio

Mirta Ojito y su familia salieron de Cuba en 1980, por el puerto del Mariel, en un barco llamado El Maana. Justamente es el nombre de este barco el que da ttulo al libro de sus memorias personales, publicadas primero en ingls (Finding Maana: A Memoir of a Cuban Exodus, Nueva York, 2005) y traducidas al espaol un ao ms tarde por el cubano Orlando Alom (Random House/Vintage Espaol). Periodista de profesin (gan el Pulitzer de reportajes nacionales en 2001), Ojito combina en sus memorias no solo testimonio autobiogrfico y ficciones sino tambin documentos histricos. De esta manera crea una multiperspectiva, pues no slo retrata su propia infancia en los aos 70, sino que tambin da voz a distintos protagonistas del escenario poltico que determinaron el curso de los acontecimientos del Mariel.[10] Segn Ojito, el puente del Mariel, que conect esa baha al oeste de la ciudad de La Habana con Miami, alter la historia de los dos pases Estados Unidos y Cuba y “cambi el curso de miles de vidas” (OJITO, 2006, p. 12), incluyendo la suya. Constata que “estaba al tanto de las consecuencias y los rasgos generales del puente martimo: las fechas, las estadsticas, el impacto bueno y malo y las imgenes televisadas de desesperacin y esperanza, pero mi propia historia era una pgina en blanco” (ibd., p. 11).

La motivacin de escribir el libro nace entonces del deseo de llenar esa pgina en blanco, iniciada en su primera vuelta a Cuba en 1998, cuando fue “asaltada” por los recuerdos (ibd., 9). Durante este viaje, que emprende dieciocho aos despus de su partida, surgen dos vehementes preguntas: Por qu “yo y miles de cubanos nos enamoramos de la revolucin”? y “cundo fue que todo se volvi insoportable?” (ibd., p. 10).

El testimonio de la infancia se acerca a las cuestiones de exclusin e inclusin que determinaron la vida de su familia en la dcada del 70 y en un ambiente marcado por una rgida ideologa socialista. Esto se revela en el ttulo del primer captulo, “Gusanos”, un trmino despectivo con que los cubanos descalificaron a todos aquellos que consideraban “contrarrevolucionarios” solo porque queran emigrar. Precisamente, Mirta es hija de “gusanos”, porque sus padres no ocultan ese deseo: “no recuerdo un momento en mi vida en que no supiera que la aspiracin ms acariciada de mis padres era algn da, de algn modo, irse de Cuba, como ya lo haba hecho la mayor parte de la gente que conocamos” (ibd., p. 16). Sigue con una enumeracin de amigos y familiares idos, dndose cuenta de que la despedida y la prdida de personas queridas constituyen “sus memorias ms tempranas” (ibd.).

La conciencia de que la posicin de sus padres crea conflictos con el sistema poltico empieza con su entrada a la escuela, en la que chocan los valores familiares y la ideologa oficial cuando la maestra pregunta quin de los alumnos va a la iglesia. La nia, en su primera semana de clase, levanta la mano con entusiasmo, para luego entender que el gesto, de all en adelante, la “marca” como “defectuosa” (ibd., p. 24) y tendra la consecuencia de ser excluida del sistema revolucionario porque, como explica la maestra, no es Dios sino Fidel y la Revolucin quienes le ponen la comida en la mesa y le dan los libros y lpices para venir a la escuela (ibd., p. 24). Notablemente, a pesar de los obstculos que enfrenta “como hija de gusanos confesos” (ibd., p. 29), la formacin escolar bajo el rgimen castrista no deja de influir en Mirta, una buena alumna que participa en las actividades de la organizacin de Jvenes Comunistas. No es solamente por el deseo de pertenecer sino tambin por creer en los ideales de la Revolucin, “su designio mayor” (ibd., p. 143),[11] por lo que ella no toma una actitud de resistencia dentro del sistema escolar, que exige de los nios que “entreguen sus almas” (ibd., p. 10). Por lo tanto, su testimonio no quiere culpabilizar ninguno de los dos “polos”: la Revolucin y la familia. A travs de los recuerdos revisa ms bien su conflicto: estar dividida entre las “dos lealtades diferentes” (ibd., p. 152) que crean tensiones intergeneracionales dentro de la familia. Estas se intensifican durante los aos de infancia: como “el deseo de salir se convirti en un modo de vida” (ibd., p. 17) dentro de la familia, que vive constantes frustraciones con la burocracia cubana en el intento de conseguir los papeles necesarios por emigrar, la protagonista anticipa sin cesar su propia despedida, luchando al mismo tiempo con la pregunta de si el deseo de sus padres realmente corresponde al suyo: “[I]ncluso despus de decirle a mi padre que nos sacara de Cuba, no estaba segura de que yo lo seguira” (ibd., p. 87). Este conflicto culmina en 1980, cuando los padres finalmente ven que sus esperanzas pueden volverse realidad, pero temiendo a la vez que su hija se niegue a acompaarlos. Mirta Ojito documenta con vivacidad cmo “la oleada de desconfianza” (ibd., p. 197) infiltra todo un pas, que se divide entre los que se van y los que se quedan, los primeros agredidos pblicamente como “antisociales”, “enemigos” y “lumpens”[12] por los segundos, que estaban animados por la consigna de Castro: “Que se vaya la escoria!” (ibd., p. 195 y s.). La protagonista compara esta atmsfera hostil y violenta con una “guerra civil” (ibd., p. 194),[13] que abre brechas duras y desesperadas entre familiares, vecinos y amigos, un caos destructor que le imposibilita a la protagonista reconocer su propio pas (cf. ibd., p. 196).

Para la familia Ojito el Mariel resulta ser la “salvacin”, la “liberacin” anhelada de ese espacio de reclusin que es la isla (ibd., p. 254). Adems, en los Estados Unidos, como muchos otros cubanos, Mirta sigue su camino con xito, especialmente con respecto a su carrera profesional de periodista. No obstante, el corte del “cordn umbilical” cubano (ibd., p. 254), el desconsuelo por la separacin definitiva de su tierra natal y la aoranza por su pasado perdido, la persiguen hasta llevarla a escribir El Maana. El hecho de que Mirta Ojito no slo revisita su propio pasado sino que indaga profundamente en el momento histrico del Mariel, mezclando documentacin y ficcin, historia personal e historia poltica, convierten a este libro en un aporte significativo para la memoria colectiva cubana. Al mismo tiempo, el libro ejemplifica cmo esta memoria se ha transnacionalizado y se despliega en el cruce de dos culturas (Travelling Memory, ERLL, 2011), la estadounidense y la cubana. Tanto la propia autora como muchos de los actores histricos que aparecen como figuras importantes en su reconstruccin historiogrfico-narrativa, viven diseminados por el mundo. Por ello, la narracin de Ojito ofrece un dilogo entre las mltiples perspectivas conflictivas que existen en la isla y dentro de la dispora. A pesar de su posicin crtica frente al rgimen castrista, la escritora emprende el trabajo de memoria para desarrollar su propia perspectiva mltiple frente a su pasado, lo que logra ante todo a travs de la recuperacin de la infancia. En su bsqueda de pertenencia como exiliada cubana en los Estados Unidos, Ojito destaca que ni su infancia ni su patria le pertenecen ya, de modo que la memoria diasprica se constituye como una memoria sin refugio:

La patria, ese concepto elusivo para los refugiados dondequiera que estn, dondequiera que vayan, contina evadindome, como un espejismo en el desierto, que se aleja mientras ms cerca creo estar. Cuando volv a Cuba en 1998, me senta en casa al caminar las calles de mi infancia, entre la gente con que me cri, pero extraamente fuera de lugar en otras partes. Me senta incompleta, asediada por una sensacin familiar de desasosiego, de no estar realmente en ninguna parte, como flotando. El exilio, supe entonces, no es un estado temporal que se disipa en la euforia del regreso. El exilio, como la aoranza, es un modo de vida [] (OJITO, 2006, p. 318).

Conclusin

En ambas novelas se destaca que el miedo a la separacin constituye el tema central de la reconstruccin narrativa de la infancia. Sin embargo, se observa una diferencia fundamental en la comparacin de ambas protagonistas de las novelas que corresponde a las biografas empricas de las escritoras: una permanece en la isla pero queda separada de los dems, otra se va y se separa de su tierra natal. Esta diferencia influye en la dimensin memorstica de los textos: Mirta sufre del anhelo por su tierra perdida, Nieve soporta el abandono en una isla que se ha vuelto prisin. A pesar de las diferentes perspectivas, las escritoras muestran cmo las partidas y las prdidas predominan en el mundo de la infancia y cmo impactan en la diasporizacin de la sociedad cubana dentro del marco ntimo de las familias que se desmiembran. Nos hacen ver, adems, que dentro del pas socialista, que se autorrepresenta como un bloque de absoluta unanimidad, la cohesin social est profundamente fracturada.

Ambos textos autobiogrficos no reconstruyen una Cuba como lugar idlico, sino como espacio inhabitable. Recuperando los conflictos vividos, las escritoras retan el discurso oficial homogeneizador del castrismo con unas memorias en las que resuena(n) toda(s) la(s) historia(s) oficialmente silenciada(s) en la isla. Sin embargo, estas memorias se han descentralizado y transnacionalizado, tomando en cuenta que Wendy Guerra publica sus libros en Espaa y Mirta Ojito lo hace en los Estados Unidos, adems de publicarlo en ingls. Los recuerdos que recapitulan el proceso de la dispora cubana crean una memoria diasprica que no logra encontrar un refugio en los recuerdos, sino que revisita la infancia como lugar desubicado y tiempo desconcertante, como smbolo de una nacin profundamente dividida y desgarrada. La transnacionalizacin de la literatura cubana se escribe desde las infancias perdidas y desde sus huellas de abandono irrecuperable. Como apelaciones a una memoria colectiva, los textos de Wendy Guerra y Mirta Ojito nos recuerdan que las experiencias de estas prdidas y separaciones finalmente renen a todos los cubanos dentro y fuera de la isla.

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ZIPFEL, Frank. Autofiktion. Zwischen den Grenzen von Faktualität, Fiktionalität und Literarität?. En: JANNIDIS, Fortis / LAUER, Gerhard / WINKO, Simone (Org.). Grenzen der Literatur. Zu Begriff und Phänomen des Literarischen. Berlin: de Gruyter, 2009, p. 283–314.

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[1] Tras el Maleconazo, un estallido de violencia en La Habana en protesta por la extrema situacin en que se viva, el gobierno decide abrir las fronteras y dejar que todo el que deseara emigrar a travs del mar lo hiciera. Durante semanas miles de cubanos se lanzaron a las aguas del golfo de Mxico que separa Cuba de los Estados Unidos. Lo hacan en botes, frgiles embarcaciones, balsas y todo lo que pudiera servir para navegar (an hoy los balseros siguen ocupando espacio en los titulares de noticias dedicados a Cuba). Pero el primer gran xodo martimo tuvo lugar en 1965 a travs de Boca de Camarioca, un pequeo pesquero ubicado al este de la ciudad de Matanzas. Por all salieron personas de la clase media alta y baja que temieron o simplemente no comulgaron con el socialismo que se estaba implementando.

[2] Es de destacar que Todos se van no se distribuye en Cuba, sino que circula de mano en mano en forma de fotocopia. Cf. Briand (2009).

[3] Es a partir de 1971 -tal vez a partir de la gran Ofensiva Revolucionara, en 1968- que el gobierno asume una sola, monoltica ideologa que entonces convierte a la Revolucin en un rgimen que restringe y que se vuelve rgido.

[4] En relacin con la memoria colectiva como “almacn de conocimientos”, del cual un grupo deriva una conciencia de unidad, vase Assmann y Czaplicka (1995, p. 130). Con respecto a la conservacin de los recuerdos por la que la dispora se constituye como grupo que crea un sentido comn, vase Safran (1991, pp. 83 y s.) y Mayer (2005, p. 13).

[5] “Es una reflexin acerca de cmo el poder afecta a la infancia y la juventud“, dice el director colombiano Sergio Cabrera refirindose a la novela de Wendy Guerra En el ao 2013 empez a adaptarla para el cine. Ver: CORRESPONDAL-NOTICINE.COM: http://www.noticine.com/iberoamerica/36-iberoamerica/19751-sergio-cabrera-vuelve-a-la-gran-pantalla-con-qtodos-se-vanq.html. Acceso el: 28 mar. 2015. La pelcula se estren por primera vez en diciembre de 2014, en el Festival de Cine de La Habana. Ver COLPRENSA: http://www.elcolombiano.com/todos-se-van-el-regreso-cinematografico-de-sergio-cabrera-DX1415775http://www.noticine.com/iberoamerica/36-iberoamerica/19751-sergio-cabrera-vuelve-a-la-gran-pantalla-con-qtodos-se-vanq.html. Acceso el: 28 mar. 2015.

[6] Con respecto a la autoficcin como combinacin de autobiografa y novela, vase Zipfel (2009). La autoficcin subvierte las caractersticas del “pacto autobiogrfico” planteado por Philippe Lejeune (1975). Este pacto se define por la identidad del autor y del narrador, tanto como del narrador y de la figura, la que le da credibilidad a la narracin autobiogrfica en cuanto a su referencialidad extratextual (ZIPFEL, 2009, p. 287-288).

[7] Segn Maurice Halbwachs, la primera experiencia del abandono y de la soledad hace que un nio entre en el mundo de los adultos, porque sus recuerdos de esta experiencia ya no son solamente el “souvenir d’enfant” (memoria del nio), sino al mismo tiempo un “souvenir d’adulte” memoria del adulto (HALBWACHS, 1950, p. 21), de modo que estos recuerdos se incorporan en el cadre (el marco) de la memoria colectiva (ibd., p. 21-23).

[8] La segunda mitad de la novela abarca la juventud de la protagonista. En el anlisis, me enfocar en el diario de la infancia.

[9] Esto cuenta especialmente para los autores del “Cuban boom” de los aos 90, que reflejan la escasez de alimentos durante el perodo especial. El tema de la Cuba hambrienta y en decadencia lleva a una divulgacin creciente de la literatura cubana en el mercado internacional del libro (cf. WHITFIELD, 2008).

[10] Entre los protagonistas se encuentran Bernardo Benes, exiliado cubano en Miami que empez a negociar con Castro para conseguir una apertura que permitiera las visitas de familiares exiliados a la isla; Hctor Sanyustiz, que demoli la cerca de la embajada de Per, conduciendo un mnibus pblico; Napolen Vilaboa, que le propuso a Castro crear el puente del Mariel para permitir a exiliados cubanos buscar a sus familiares en barcos; y Mike Howell, el capitn estadounidense de La Maana.

[11] Habla tambin del “paraso revolucionario“ (OJITO, 2006, p. 73).

[12] Ojito cita un artculo de fondo publicado el 27 de abril en el peridico cubano Granma (2006, p. 194).

[13] Vase la observacin que aparece en Todos se van: “A veces hasta arrastran por el suelo a los que se van. [...] Estn igual que mi padre, golpes y golpes sin dejar que uno pueda ir a donde quiera” (GUERRA, 2006, p. 123-124).

Recebido em: 28/02/2015
Aprovado em: 29/03/2015

Revista Tempo e Argumento
Volume 07 - Número 14 - Ano 2015
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